lunes, 01 de junio de 2009
Capítulo 5: Los milagros de ella.
Es el 14 de Marzo del año 2012 y Wisconsin esta mas sobresaltado que nunca en su historia, la razón es por que en este estado americano ha aparecido una chica que hace prodigios, una mujer para la cual la palabra imposible no parece existir. Esta chica ha logrado curar enfermedades como el sida o cáncer en un abrir y cerrar de ojos, ha hecho que enfermos que habían estado años en coma despierten con el solo hecho de escuchar su voz. Esta mujer que se ha proclamado a si misma como la única y verdadera enviada de Dios se llama Carla Munaylla.
Los medios de todo el mundo están cubriendo este evento, y la opinión mundial esta dividida mientras que algunos creen que se trata de verdad de la última enviada de Dios, otros la toman como si fuera el mismo diablo que ha venido a engañarlos, por otro lado hay quienes han asegurado que solo se trata de un engaño por parte de los Estados Unidos para embaucar al mundo entero y finalmente están los que toman esta situación como un presagio del fin de los tiempos.
A mitad del día el capitolio de Madison esta atiborrado a más no poder de gente, entre ellos reporteros de casi todas las cadenas internacionales, en el centro del lugar Carla acaba de curar paralíticos, ciegos, sordos y a varias personas enfermas más. Como acto final ha logrado convertir un tanque entero de agua en un fino y delicioso vino que fue repartido entre los presentes, emulando un milagro realizado por Jesucristo 2000 años atrás. A pesar de que parecía que no iba a alcanzar para todos los asistentes no solo todos llegaron a probarlo sino que incluso sobro para llenar 48 botellas. Al terminar esta demostración la hermosa joven habló a las personas con ayuda de un micrófono y potentes parlantes situados por todo el lugar:
-Amigos míos, siéntanse orgullosos y afortunados. Dios los ha elegido por encima de las demás personas para ser un pueblo sobre el cual el depositara sus bendiciones. Yo que he venido en su nombre soy la prueba de ello. Ustedes que son un pueblo fundado bajo la idea de que creen en Dios han de demostrar que aun mantienen esa creencia mediante actos de alabanza y agradecimiento a su él.
Su voz era preciosa y encantadora, la gente daba gritos de alegría cuando ella terminó de hablar, aplaudía y clamaba su nombre con gran emoción, todos se sentían maravillados de tener a un ser como ella tan cerca. Estas demostraciones de afecto se silenciaron cuando vieron un helicóptero posarse en la parte superior del capitolio. Carla lo vio y supo de inmediato de quien se trataba al ver un águila dibujada en una puerta, era el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Rápidamente se dirigió de nuevo a la gente y les dijo.
-He de reunirme con su gobernante para conversar acerca de temas referentes al futuro de la sociedad. Por favor a los que han recibido un milagro por parte mía he de pedirles que enciendan una vela dorada en mi nombre como agradecimiento, muchas gracias por haber venido hasta aquí a ver a la única y verdadera enviada de Dios en nuestros tiempos.
Diciendo esto Salió corriendo hacia atrás rumbo a las escaleras que la llevarían a la parte superior del capitolio donde estaba el helicóptero presidencial. El actual mandatario era el abogado James Burt, tenia 54 años, tez clara, ojos azules y cabello negro con indicios de canas en el. Se había acostumbrado a estar siempre al tanto de todo lo que pasaba desde que inició su gobierno, este evento lo tomó totalmente desprevenido y tenía que dirigirse de inmediato al lugar de los hechos para averiguar que era lo que estaba pasando. Había cancelado importantes citas con otras personas por dirigirse al encuentro de esta supuesta enviada de Dios, ya que no podía mantenerse al margen de la situación si su pueblo había sido alborotado de esa manera.
La puerta del Helicóptero se abrió y el presidente James bajó de él, se acomodó el traje y empezó a caminar hacia una puerta que daba a las escaleras. Sus guardaespaldas bajaron detrás de él y caminaron a su lado. El grupo no había avanzado mucho cuando ante ellos apareció la razón por la cual estaban allí. Carla Munaylla entró en escena por la misma puerta a la que ellos se dirigían y se comenzó a acercar a ellos. La máxima autoridad americana se quedo impresionado al verla y le dijo:
-Eres más hermosa en persona que en televisión.
-Muchas gracias, presidente. Usted también se ve bien. Solo que algo desarreglado.
-Es natural, cuando me enteré de lo que estaba sucediendo en este capitolio salí lo mas rápido que pude. Me imagino que comprenderás que no puedo dejar que sigas haciendo lo que estas haciendo si no estoy seguro que no eres una farsante.
-Si lo se. Siempre ha querido usted estar seguro de todo como cuando solo tenia 17 años y le preguntó a su madre 4 veces si de verdad habían atrapado al lunático que quiso matarlo, ya que tenia mucho miedo debido a que ese orate le dio el susto de su vida cuando se cruzó con usted.
-¿Cómo has sabido eso?- El presidente estaba impresionado. Ese episodio de su juventud era algo que solo lo sabían el y su madre.
-¿Cómo cree que lo supe?- respondió sonriendo la chica.-Creo que podríamos ir a un lugar mas tranquilo ¿verdad? Siento que los reporteros vienen hacia acá y no creo que a usted le guste que comente cosas como el gasto en nuevos vehículos para los congresistas con dinero que se supone debía ser usado en investigación de un nuevo tratamiento para el cáncer, que usted mismo aprobó la semana pasada.
-De… de acuerdo, Vamos.-El presidente comenzó a asustarse de la persona que tenia en frente suyo, no sabia que pensar pero ya no creía que se tratara solo de una simple charlatana.
Todos subieron al helicóptero el cual despegó inmediatamente después de cerrada la puerta. Segundos después entraron reporteros corriendo por la misma puerta por donde había entrado Carla y solo se limitaron a filmar y tomar fotos del helicóptero alejándose.
Minutos después, James y carla se encontraban a solas en la oficina presidencial sentados uno frente al otro con una pequeña mesa entre ellos. Se había dado órdenes muy estrictas de que nadie se acercara debido a que el mandatario tenía temor que a la chica se le escape otro detalle que ponga en peligro su reputación. Fue ella quien dijo la primera palabra:
-Se le ve nervioso.
-No todos los días alguien como tu se presenta. ¿Dime de verdad eres quien dices ser? o ¿simplemente has sido enviada por algún enemigo para crear un caos en nuestro país?
-De verdad que tiene la conciencia sucia.-Dijo Carla de forma burlona, lo que hizo que el presidente se pusiera aun más nervioso- ¿Me podría traer un pedazo de carbón que usa para encender la chimenea por favor?
El presidente no tenía idea de por que se le hacía un pedido tan extraño y además detestaba que le hicieran hacer algo así, se había acostumbrado a dar el las ordenes. Pero prefirió hacer lo que se le pedía sin decir palabra alguna ya que no se sentía en una postura ventajosa. Tomo un pedazo de carbón de la bolsa junto a la chimenea y se lo puso a la joven la mano. Esta lo puso entre sus dos manos cubriéndolo por completo, mientras decía:
-Por lo general esto toma millones de años.
Abrió las manos y dejo caer un hermoso diamante en la mesa. El presidente se asombró de tal manera que casi pierde el equilibrio. Observó la hermosa joya que estaba en frente suyo mientras que en su mente trataba de generar una explicación que lo tranquilice pero no encontraba ninguna, luego observó a la chica que se mantenía tranquilamente sentada, la cual le devolvió la mirada diciéndole:
-Creo que esto debería ser suficiente. También puedo hacer llover fuego si gusta. ¿Ha oído la historia del obstinado faraón egipcio que le negó a Moisés la liberación de su pueblo?
-¡Sí, si la conozco! Por favor no hagas eso. Te creo… dime que deseas de mi… de nuestro país.
-Muy bien.-Respondió la chica, el presidente notó una pizca de malicia en sus palabras.
Mientras tanto en Perú Emilio veía las noticias del mundo junto a la familia de Karen en la sala de la casa de esta y exclamó con enfado.
-¡Una vela dorada en su nombre! ¿El suyo? ¿Pero quien se ha creído esta chica que es?
-¿Podría ser que Dios envío a otra persona para remplazar a Salvador? Digo, el iba algo lento en cambio mira todo lo que esta chica ha hecho-Intervino Beatriz.
-¡No! Salvador me dijo que no se podía hacer eso por que es intervenir demasiado con el plan de Dios.-Respondió cortante el joven.
-¿Entonces?... ¿Como explicas a esta chica?- Preguntó el señor Martín de forma más calmada que los otros dos.
-Yo creo que…
Antes que Emilio terminara de hablar un gran resplandor cegador apareció en medio de la sala y todos se vieron forzados a cerrar los ojos. Una vez que los abrieron vieron a Salvador en medio de ellos. Estaba despeinado con el traje muy desordenado como si hubiera estado discutiendo un buen rato. Observó a su amigo y le dijo respirando agitado:
-Tenemos problemas, a esta chica no la hemos enviado nosotros.
-¿Entonces quien?- inquirió la señora Gloria muy asustada.
-Lucifer.-Respondió el verdadero enviado.
-Tal y como lo pensé.-Dijo Emilio.

